sábado, 28 de mayo de 2016

Cuando...


Cuando el norte ha desaparecido,
cuando las estrellas no brillan tanto para que las vean tus ojos,
cuando el camino se convierte en lava, que quema y arrastra,
cuando el aliento no te llega,
cuando el agua escasea,
cuando tus ojos están cansados de llorar
mira hacia arriba,
en cada paso que das, tendrás una baliza,
un brillo, una energía.

Borra las lágrimas de tus ojos,
contempla esa brillantez, esa fuerza, esa calidez.
Se llaman amigos,
y son gente que está ahí cuando tu no lo ves.

sábado, 21 de mayo de 2016

Los cuatro elementos

Cuando eres pequeño fantaseas con juegos de rol (solo en algunos friki-casos) y tienes que escoger un elemento. La gente tiende a pelearse por el fuego o el agua, siendo la tierra y el aire los "olvidados". Aunque este tipo de conversaciones ya no se tienen -la edad, es lo que toca-, siempre tuve la sensación de que la fuerza bruta era lo que más gustaba de primeras y destruir con el fuego o arrasar con el agua era lo más atractivo. ¡Cuántas veces me habrán cuestionado por defender el aire y la tierra!

El aire si no entra en tus pulmones, hace una bola en tu cuerpo, te preocupa, te ahoga y no te deja avanzar. La ansiedad lo único que hace es bloquearte, volverte inútil. Puede que la fuerza bruta acabe de tí de primeras, pero la lenta agonía de ser incapaz de correr y respirar te come por dentro y apaga tu luz. En cambio la tierra es la base, siempre está ahí, es el crecimiento, el soporte, la resistencia. Si no creces no vives, no avanzas, no puedes hacer nada porque no maduras. La paciencia es lo que nos mantiene vivos y saber que estar mal es ley de vida.

Los cuatro elemento, al igual que las cuatro cualidades físicas o los cuatro puntos cardinales esconden sus características y, aunque la fuerza nos atraiga, no olvidemos a la resistencia, o la tierra, y la flexibilidad, el aire, que son lo que nos mantienen puestos en nuestro día a día.  

Viva la tierra, viva el aire, viva el norte, viva la resistencia, viva la flexibilidad... vivamos nosotros. 

jueves, 5 de mayo de 2016

El chico con piel de braile


El chico con piel de braile no hablaba mucho, y es por eso que su piel se volvió áspera para contar todo aquello que no terminaba de salir por su boca. De la necesidad de expresar sus sentimientos, su cuerpo se adaptó al medio: lo hizo alto para que se le viera, alargó sus piernas para que corriera más que nadie y le hizo inquieto para que tuviera temas de conversación. Sin embargo no fue suficiente, y el chico con piel de braile no fue consciente del esfuerzo de su cuerpo y continuó observando en silencio y sintiéndose incómodo en su día a día. 

Años después, descubrió que en su piel se narraban grandes aventuras que, según una sabia adivina, traía de su alma vieja de tiempos lejanos. Y es que él solo no lo descubrió, tuvo que aprender mucho, cometer grandes errores, dejarse llevar por riachuelos pedregosos y toparse con personajes sacados de viejos cuentos. 

miércoles, 20 de abril de 2016

Una vez más


Hacía muchas semanas que todo fluía a su lento paso. Que todo estaba más o menos en orden.

Pero una vez más todo se volvió oscuro. Y una vez más no había suficiente aire como para poder respirar. Una vez más, escondida y en silencio, buscó la calma que no llegaba, que le asfixiaba a lo lejos. Una vez más tuvo que tumbarse, agarrarse con fuerza su cuerpo dolorido y esperar a que los espasmos que le provocaban aquella manta gris invisible cesaran. Una vez más tuvo que sonreír cuando no quería, fingir que todo iba bien, ocultar sus lágrimas sobre maquillaje negro...

Pero una vez más, en un futuro, su luz se apagaría y dejaría relucir a la penumbra que pedía a gritos salir de su cuerpo. 

domingo, 20 de marzo de 2016

La (auto)búsqueda de Liz


Hacía años que Liz no salía de casa. Envuelta entre sus fotografías de antaño, buscaba la explicación del fracaso de su aventura y la pérdida de aquello que había considerado lo más importante en su vida: sus amigos. Hace 11 años fue capaz de enfrentarse a mil aventuras, recopilar cuadros por todo el mundo acompañada de valientes y nobles escuderos, que le habían apoyado en la aventura.

Ahora, sentada en la misma silla en la que Will y Andrés le habían arrastrado a volar al cementerio de Montparnasse se agarraba el pelo con frustación y recorría con sus largos dedos las cervicales hasta el tatuaje de su espalda. Claro que su vida había cambiado, que la gente había escogido su propio camino pero... ¿ella no podía volver a viajar? O por lo menos recuperar viejas costumbres con las que podía volver a disfrutar.

11 años de parón eran demasiado quizás, pero eso no impedía que volvieran nuevos compañeros, nuevas formas de ver el mundo y nuevas experiencias que escribir lentamente en este viejo recopilatorio.

Al fin y al cabo, Liz nunca dejó de soñar.

jueves, 21 de mayo de 2015

Recuerdos



Esa estúpida sensación que se te planta en una sonrisa en horas extrañas de la noche llamada recuerdos. Recuerdos que aparecen, en los que te conoces, y encima, te sientes orgullosa. Y lo que molan, y lo que molan... 

viernes, 15 de mayo de 2015

Percepciones de observador



Dicen que conocerse a uno mismo es clave, pero muchos se olvidan de escrutar y analizar al que tienen al lado. Conocerse es complicado, conocer al otro, también, además de que cada uno tiene también una percepción diferente y una forma de encajar las cosas y parece que no existe una verdad absoluta. Conocer al de al lado es quizás una de mis mayores satisfacciones, aunque no sea una ciencia exacta. Averiguar personalidades, ayudarles en el camino, recibir y dar cariño… todo el mundo debería probarlo más.



Inicio de la carta de despedida de Blan,
enero 2015