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jueves, 15 de abril de 2010

La originalidad de Woody Allen.

Hace una semana vino un colaborador del profesor Paco García que nos puso los cuatro primeros capítulos de la película de Woody Allen Everthing you always wanted to know about sex but were afraid to ask (1972). Teníamos que coger uno de ellos y justifica por qué nos parece creativo. Pero primero veamos el trailer:


El capítulo que me resultó más original fue el que trata sobre la sodomia.

Ésta idea se plantea cuando una persona entra en la consulta de un médico y que le dice que está enamorado de su oveja. El paciente le insiste en traer al animal a la consulta mientras que el médico rechaza la idea y le aconseja ir a un psicólogo. Cuando le trae la oveja, el médico se enamora de ésta y comienza a sacarla a cenar, duermen juntos. Su mujer sospecha algo… lo que no sabe, es que está enamorado de una oveja.

Todo esto, un tema que puede resultar bastante desagradable en muchas ocasiones, se plantea desde un punto de vista absurdo. Esto lo hace mediante:
  • La tranquilidad del paciente a la hora de contar de que está enamorado de la oveja. Lo plantea como algo normal y corriente pueda ocurrir.
  • Que se trate ese animal como si fuera humano. Incluso emplean una frase que dice: “¡no es mayor de 18 años!”. Incluso, hay una escena en la que aparece la oveja mirando al doctor fijamente en la cama.

Woody Allen usa lo absurdo para explicar un tema bastante complicado. Con esto plantea situaciones cómicas para un tema complicado. Es aquí donde reside la originalidad de los capítulos de esta película.

miércoles, 31 de marzo de 2010

"Sol Niger II", Gottfried Helnwein, 1987

Se trata de una fotografía que critica al nazismo a través de una ironía en la que se presentan ideales nazis -como la esvástica- y también ideas contrarias -como el pelo negro y la piel negra- a esta ideología. Cabe destacar la boca blanca del personaje derecho, que se interpreta como si a pesar de ser negro hablase como un blanco, y la presencia de la niña rubia, tal como se quería en el nazismo.

Foto extraída de: http://www.helnwein.com/werke/selbstportraits/bild_1883.html

jueves, 25 de marzo de 2010

Nueve palabras clave para una historia.

Hoy hemos hablado de lo que es un método, que como dijo Paco García se puede decir que es el camino que nos permite hacer mejor el trabajo. Es decir, son instrumentos que nos ayudan a inventar, a crear.

Como casi todo que se da en nuestra carrera, todo término tiene a su vez varios tipos o clasisificaciones. En este caso podemos diferenciar cuatro: analógico, aleatorios, antitéticos y mixtos.

Para explicar los métodos aleatorios, hemos hecho un ejercicio bastante interesante y curioso.

Lo primero que ha hecho el profesor ha sido preguntar quienes tienen un libro de lectura en clase. Como muchos, he levantado la mano y le he prestado dicho libro (el mio es "Un gran chico" de Nick Hornby, tiene buena pinta). Luego, ha escogido a dos personas que han abierto diferentes páginas y han escogido una palabra -adjetivo, sustantivo, advervio o verbo - de diferentes formas.

Las palabras que salieron son las siguientes:
- Preparación.
- Posiblemente.
- Espíritu.
- Estúpido.
- Minutos.
- Fútbol.
- Tubérculo.
- Estrépito.
- Sano y salvo.

A partir de estas palabras aleatorias (y vaya que lo son), teníamos que escribir una historia en un tiempo límite en una cuartilla.

Casi todo el mundo habló de sentimientos y de fútbol como tema principal. La verdad es que había muy buenas historias, lo único es que me quedé con ganas de contar la mía, que no trata estos temas.

Si eso, os la cuento y véis que cosa más extraña.

Posiblemente aquella habitación vacía en la que no pasaban los minutos sería el quid de la cuestión. Quizás, el estrépito causado por aquel partido regional de fútbol no favorecía la situación, la escena, ya que hacía que la situación resultara absurda.
Un espíritu se encontraba en la habitación. Miraba con tristeza las cuatro paredes desnudas, vacías, que iban a ser testigo de aquel momento decisivo, como la habitación.
Observaba una preparación "de qué" se preguntó el espíritu.
El tubérculo ya no era marrón, sino negro. Tenía el color de la muerte, que se acercaba poco a poco desde su interior, siligiosa.
Aquel estúpido chico, vivo, no quería vivir. En ese momento el espíritu deseó que tan sólo, llegara sano y salvo al cielo...

La verdad es que no parece tener mucho sentido... pero creo que tiene algo de poesía.