jueves, 21 de abril de 2011

Cosas pequeñas que hacen cosas grandes (II)


Música que va acorde con tus pasos.
Una mano que recorre tímidamente tu espalda.
La pequeña sonrisa que surge tras el gran esperado primer beso.
Motes basados en juegos de palabras.
:)
Piques a media noche.
La foto que te sacó esa persona.
Tumbarse en un soleado césped.
Un dibujo de Yoshi.

viernes, 8 de abril de 2011

La música de tu cuerpo.


"Música, bonita palabra" pensé en aquel momento.

Todo iba según lo planeado. Estaba pasando las últimas horas de tu existencia a tu lado, en un acantilado verde cubierto de amapolas. Quería conservar cada gesto, cada expresión de tu joven y cansado cuerpo. Quería que fueras una fotografía en la retina de mis ojos, eterno, inmutable, pero al mismo tiempo quería que evitaras que con el paso del tiempo olvidara el olor que dejabas en mis sábanas. Quería quererte eternamente, pero era consciente de que la eternidad en los sentimientos no existen en los 19 años.

Para no olvidarte conté cada paso, cada pulso, cada parpadeo de tu cuerpo. Le puse ritmo a tus ansias de vivir, hice una canción, un himno que suena en la radio y que nadie entiende.

Tu corazón al ritmo del bombo, tus carcajadas, acordes basados en un bajo, tus silbidos, los solos de una alegre guitarra... tus sentimientos... palabras. Tu vida... todo.

Y desde el acantilado te canto. Han pasado 30 años. No recuerdo tu olor, tus besos. Recuerdo la música de tu cuerpo.

sábado, 2 de abril de 2011


Nos perdimos por el camino, y en algún punto... nos reencontraremos.
Buenas noches amor.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Impaciencia.


A estas altura de las charlas, de la vida, de las tardes por Barcelona, de tus perfectas sonrisas, de nuestros segundos de silencio en los que deseamos nuestros labios sólo puedo decirte una cosa: bésame de una puta vez.

domingo, 20 de marzo de 2011

En el momento.


“Shh… hablas demasiado…”- me dijo. Y en ese momento comprendí que sería capaz de pasar una eternidad en silencio, si fuera a su lado. Observé su mirada concentrada en la carretera, y la media sonrisa que me dedicó cuando segundos después quiso remediar aquél comentario tan borde, al que por otro lado me tenía tan acostumbrada. Y me estremecí cuando para ello, posó su mano en mi muslo. Hacía tiempo que había perdido la batalla de resistirme a todo lo que él generaba en mí, y con un suspiro que fingía una indignación que realmente no sentía respondí a su impertinencia. Giré el rostro hacía la ventana, y mientras me maravillaba el urbano y cotidiano paisaje de todos los días, me invadió el terrible deseo de gritar, de gritar alto y fuerte cuánto le quería…Sin embargo, una vez más el miedo actuando por mí, subió el volumen de la radio y me invitó a cantar aquélla canción de Maldita Nerea, que ahora, en este preciso instante, sigue retumbando en mi mente...

Extraído de: conversaciones de buenas tardes.

domingo, 13 de marzo de 2011

El pánico.


Se manifiesta cuando te espero sentada en las escaleras y se escuchan guitarras agudas y estridentes, propias del indie-rock.

Congela tus músculos cuando aparezco en medio de la sala bailando desenfrenadamente.

Marca tus fracciones perfectas y enreda tu pelo rubio, dócil entre mis largos dedos cuando te acaricio en las noches sonoras.

Acumula en tu corazón un diccionario de palabras bonitas que quieres susurrarme mientras hacemos el amor.

Vuelve loca tu racional cabeza cuando mis piernas desnudas se pasean por tu habitación.





El pánico te ataca cuando recuerdas que prometiste no enamorarte.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Las mariposas de tu cuerpo.


Las mariposas de mi cuerpo llevaban tiempo posándose para relajarse y seguir adelante. Anoche, cuando me besaste a escondidas debajo de la escalera de nuestro edificio y luego me dijiste que me querías, arruinaste mis esfuerzos sobrenaturales de olvidarte.

Las mariposas de tu cuerpo querían a las mías, rebeldes, sonoras.